sábado, 10 de julio de 2010

Stmo. Cristo del Espíritu Santo


Foto: Rubén Domínguez

Es éste el crucificado más antiguo de la Semana Santa zamorana. Se trata de una talla de estilo gótico y de autor anónimo, realizada en la segunda mitad del siglo XIV en madera de nogal. Posee tres clavos y la cadera desplazada hacia la derecha, como la mayoría de los crucificados góticos, y el paño de pureza, cuyos bordes están marcados en dorado, se encuentra atado al lado izquierdo.
Apareció emparedado en el templo del Espíritu Santo, en el barrio del mismo nombre, el 14 de mayo de 1963. Fue encontrado por el niño Antonio Matellanes junto con otros objetos en un nicho del muro Sur del presbiterio del templo cuando se estaban realizando tareas de desencalado. El crucificado se encontraba de pie, apoyado sobre el fondo y carecía de cruz, brazo izquierdo y sus pies habían sido serrados. Los pies fueron encontrados entre los demás objetos. Julián Román Alonso “Alito” se encargó de la talla del nuevo brazo y de ensamblar los pies. Fernando Núñez Colodrón policromó las nuevas piezas y talló la cruz. El crucificado se ha sometido a varias restauraciones a lo largo de su historia, siendo la última en 1996. La razón de que hubiera sido encalado sería, probablemente, el cambio de gusto estético.
Sale en procesión todos los Viernes de Dolores desde la Iglesia Parroquial del Espíritu Santo, donde tiene sede la Hermandad que lleva su nombre, y donde recibe culto el crucificado. Es portado en unas andas de madera adornadas por dos tenebrarios, diseñadas por Antonio Pedrero, por ocho hermanos cargadores, desde el 21 de marzo de 1975, fecha en la que sale por primera vez a la calle.
El anteriormente citado escultor, Julián Román Alonso “Alito”, hace una réplica de este magnífico crucificado, la cual se encuentra en Madrigal de las Altas Torres (Ávila).

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